He aquí los augurios que anuncian el albor de una contienda eterna: la batalla primigenia entre la luz y la oscuridad ha comenzado. El principio se ha desatado, pero su eco apenas se insinúa. El fin, aún velado, acecha en la distancia.
Y cuando el orden del universo se invierta, será en la tierra del sur donde surgirá aquel referente marcado por el destino: el guía que encenderá la llama del porvenir, y con ella trazará el rumbo de la humanidad... sea para bien o para mal.