Oh, con la Sony, no la consola, sobre la cam yo qué haría
contendría la mirada en tu pijama súper rojo, atento a tu atuendo de lencería infravaluada. Desde mi rango mirando lento estas parte, sin destaparte, desde los tirantes de tu camisola. Te quiero para mí sola. Que ese "hola" que largas y esas mangas no son nada a comparación de mirarte las nalgas donde no da el sol. o.O
Ah, qué infierno y qué karma, sospecharnos a través de los pechos vernos el alma, los billetes en las bolsas, los ojos tras las gafas... Este invento de tormento tendría que demorar si aún no hay moral de convento.